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Preparativos para un cumpleaños

Este fin de semana cayó la primera nevada en Basilea y esta semana mi cumpleaños cae un miércoles. Casualidades de medio siglo. Como sea, hace mucho que estas efemérides han ido perdiendo su brillo, eclipsados por los festejos de mi infancia creo, cuyos destellos en mi memoria,  se los agradezco a mi madre y a mi padre.  Este año voy a cumplir 49. Debo admitir que estuve leyendo lo que algunos numerólogos dicen sobre este número, pero una vez más me desengaño,  no hay mucho que compartir. Nada que deba temer, excepto mis propios miedos. Hoy, cuando se acercan algunos y me dicen: pero que bien te vez, si parece que los años no pasaran por ti, y preguntan y que vas a hacer?, o me llaman por teléfono para relatar cosas que sólo pasan una vez al año, o el saludo típico de mi madre que termina siempre con su historia sacrificada de mi nacimiento, donde ella estuvo a punto de morir; me inducen al autoanálisis, entonces conjurando un sortilegio para dehacerme de él, esboza...

El Elefante y El Cocodrilo

Esta historia es de la pagina de   Amarse uno a mismo   Una historia de la mitología india. El elefante del dios Indra, Gajendra, había ido a bañarse en el río. El elefante es símbolo de fuerza y poder, de autosuficiencia cuando se trata de tirar o empujar o luchar o abrirse paso por donde sea. No necesita la ayuda de nadie para dominar la selva y vivir su vida. Y, sin embargo, esta vez Gajendra tenía problemas. Un cocodrilo del río se había acercado sigilosamente, había apresado una de sus patas delanteras en sus mandíbulas y lo estaba empujando hacia la corriente de las aguas profundas. El elefante se resistía, pero sin éxito. El agua no era su elemento, sus pies resbalaban en el barro, y el dolor producido por los dientes del cocodrilo lo cegaba y enfurecía. Gajendra tiraba con toda su alma, quería salvar la vida, el prestigio, el puesto del más fuerte habitante de la selva. Lo haría una vez más como siempre lo había hecho; era sólo cuestión de reunir todas sus fuerz...

Algunas palabras de mi maestro... (1)

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Hoy esta nublado y está lloviendo. Entonces, cuando miro por la venta y veo las gotas de agua deslizarse suavemente por el cristal uniéndose unas a otras en formas indescifrables, trayéndome reminiscencias de otros tiempos, me viene a la memoria alguna de las cosas que relata mi maestro. El me dice, ...  tú haces lo que deseas hacer. Siempre estas corriendo de una reunión a otra y nunca tienes tiempo para tu práctica espiritual. Siempre tienes tiempo para leer el diario, ver televisión o pasear tranquilo por las calles de la ciudad camino a una cena o para juntarte con tus amigos a beber contándose chistes. Pero yo te digo, los budas no necesitan de un día especial, ni de una hora especial, ellos siempre están ahí, siempre nos bendicen. Es más, los budas nos aman a todos los seres más que a ellos mismos. Su compasión es infinita. Entonces no hagas de tu práctica un plan de entrenamiento por agenda. Invita a los budas a tu vida, integra las enseñanzas en todo lo que haces. No ...

La muerte

La vida sin ella es incompleta y la eternidad un absurdo.      Escribir sobre la muerte  no es fácil. Porque, y más aun considerando que hemos muerto y renacido eones, ella es una desconocida.     Con un prisma matemático la muerte equivaldría a una función que lleva todo a cero, o al origen desde un punto de vista cartesiano. Tiene la función de borrarlo todo, despejar caminos y tormentos. No en vano se habla de ella como del descanso eterno.       Es como la lluvia. Cae sobre ricos y pobres, sobre buenos y malos. A cada uno le llegará su hora irremediablemente. Sé que voy a morir, también sé que el momento de mi muerte es incierto, por lo tanto podría morir hoy. Entonces, qué valor esconden los momentos a luz de su sombra? Y qué sentido adquiere la vida cuando llega la muerte?     Frente a ella se desbarata el orgullo, la arrogancia y la estupidez se esfuma. El ego da vueltas en su último suspiro y desaparece como...

El Aqui y El Ahora

(esta es un texto de Dan Millman. Publicado en: http://serena-mente.amarseaunomismo.com/pelicula-el-guerrero-pacifico/ , para el bien de todos los seres) El Tiempo es una paradoja, que viaja de un “pasado” a un “futuro” sin existencia alguna excepto en nuestras propias mentes. La idea del tiempo es un convenio del pensamiento y del lenguaje, un acuerdo social. Aquí va la Verdad más profunda: Sólo tenemos este momento. Sólo es posible vivir feliz para siempre un momento detrás de otro. (Margaret Bonnano) Ahora es siempre un buen momento. Puedes proyectar tu mente en lo que llamamos el pasado o el futuro, pero no puedes vivir en ningún otro momento que en el presente. Lo que has hecho esta mañana o ayer o el año pasado se ha desvanecido ahora, no existe excepto en tu mente. Lo que ha de venir es sólo un sueño. Sólo tenemos este momento. Tus sensaciones sobre el pasado son sólo un rayo de impresiones y memorias ocurriendo en el presente. Los arrepentimientos del pasado son i...

La partida de Pato

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Hace unos días murió Pato. Patricia Loritz. Ella era Argentina de tomo y lomo, de Cordoba para ser precisos. Estuvo avecinada como 20 años en Alemania, trabajando como profesora de castellano y casada con su Markus, como ella le decía, y lo amaba claro. Ella amaba a todos, sin duda, a su manera, amiga enérgica y sabia, comprensiva, transparente y hasta en algunos casos inquisitiva. Una combinación indescifrable entre madre y hermana mayor.  Su partida dejó en nuestros corazones un vacío que se ira llenando con sus recuerdos y su legado. Si porque, y aunque algunos no la hayan conocido profundamente, ella dejó huella en todos y cada uno de nosotros. Su muerte fue su última cátedra. En algún momento, de alguna forma, nos daremos cuenta que todos vamos por la misma senda. La muerte llega sin avisar. No hay Emails anunciando su llegada con semanas o meses de anticipación. Ella te llevó a los brazos de Dios, a la tierra pura de los Budas, creo yo, así tan rápido, tan ines...

El amor es más fuerte

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Corrían los años 80 en Chile. Había resistencia social a la arrogancia de la dictadura de Pinochet y yo, mientras participaba en los movimientos estudiantiles en contra de la opresión, andaba con una polola simpatizante del dictador y vivía sólo en una casa de estudiantes arrendando un cuarto. Eran tiempos de cambios y desafíos. Nada hacía pensar que Juan Pablo II, el Papa viajero, fuera a pisar suelo chileno, pero así fue. Tampoco pensé ir a verlo, recorriendo en su Papamóvil las calles de Santiago, pero así fue también. Fui a verlo, corriendo tras su imagen entre la muchedumbre. Una roca blanca imbatible entre un océano de gente, ávida de bendiciones. Él simplemente las daba. Llenó el estadio nacional y en medio de esa masa de almas, en medio de una dictadura fría y calculadora, grito sin inmutarse, varias veces enérgico y tranquilo: “el amor es más fuerte”. Así, lo recuerdo hoy. Una roca de granito, inmutable, misericordioso, sonriente, amoroso, compasivo y lúcido. Sólo con...